Vistas desde Plutón

jueves, 31 de marzo de 2016

Tócate, tócate mucho

No mi amor, tu cuerpo no puede tener secretos para ti. Puedes excitarte tu sola, está todo bien.
Entrégate a ti, a tus manos, a tu deseo. Desata tu imaginación. Encuentra tus combinaciones.
Tu cuerpo no puede ser un extraño.

¿Cómo no vas a poder disfrutar de ti?
¿Cómo no va a ser correcto? ¿Quién ha dicho eso?

Porque, dime: si tú no sabes qué te gusta, ¿quién lo va a saber?
Si no confías en tus manos, ¿en qué manos vas a confiar?
Si no disfrutas contigo, ¿con quién piensas disfrutar?
Estás en ti siempre y eres un ser sexual.

Para conquistarte y construirte debes conocerte.
Así serás dueña de ti, de tu cuerpo, de tu placer.
Créate desde tu energía sexual más pura.
Constrúyete.
Conquístate.

Te dejo para que te concentres.
Recuerda la norma: prohibido no disfrutar.

Sueña, imagina, excítate.
Y tócate. Tócate mucho.

"El sueño de la mujer del pescador", de Katsushica Hokusai.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Bienvenidxs

¿Sabes cuando se te queda pequeño un pantalón, porque (en la forma que sea) has crecido?
Pues eso. Se me quedó pequeña mi vida, se me quedó pequeño mi cuerpo. Se me quedó pequeño, por lógica, mi blog.
Ya no por tamaño, por forma. No quepo en nada de lo que tenía. He bebido demasiadas veces del frasco hasta acertar a coger la llave de la puerta que me lleva al jardín del País de las Maravillas. Bébeme, rezaba el cartel. ¿Cuándo he sido yo tan obediente?
Todo cuánto había imaginado que había dentro se volvió oscuro, allí solo había miedo. Me paralicé.
¿Quién eres tú?, pregunta la oruga azul. Maldita. Apreté los dientes. No supe responder.

Estos últimos meses he vivido un proceso plutónico, alquímico, radicalmente transformador. He visto mi sombra, me he cagado de miedo, he llorado y despotricado contra la luz, ¡la maldita luz que ha despertado a mi sombra! Y cuando ya no he podido más he aceptado las normas de ese mundo y le he preguntado al Gato que sonríe sin motivo qué camino debo coger, y me ha respondido que no importa mientras no sepas a dónde quieres llegar. Entonces me he sentado en el suelo a pensar (si me imaginas tranquila, por favor, añade algún tic) y mirando las señales de los caminos he visto que la más grande señala hacia mí. Entro y me encuentro con mi sombra. Tras el susto inicial y un largo debate llegamos a una tregua, así que vuelvo ante la oruga, que entre humo y gran silencio parece esperar respuesta. "¿Quién demonios soy? ¡Ahí está el intríngulis!". Ahí estaba yo, como Alícia, ante la oruga. En ese punto. La oruga me miraba sin intención alguna de contestar, así que añadí: "pero sé cuál es la intríngulis, sé a dónde quiero llegar. Quiero llegar al fondo de mí."
La oruga,  sin inmutarse demasiado me dio la espalda, invitándome a irme. Yo hice lo propio cuando, en un susurro, le oí decir: ya casi... casi eres TÚ del todo.

Todo tiene ahora un tinte oscuro, integrar la sombra parece un proceso de luto, pero veo el Sol, la meta. Me reconozco más oscura que antes, así que necesito un espacio a mi medida. Creo este, plutónico como yo, y llega un consejo: para ser el Sol, hay que llegar a PlutónAsí que aquí estamos, mi sombra y yo, tomando café y disfrutando las vistas.

Por favor, pasen y lean; pónganse cómodxs.
Quizá algo de lo que aquí se cuente les pueda interesar.

Recreación artística de la superfície de Plutón.